Íñigo Urquía

Periodista

Rivera (Ciudadanos): “No vamos a dar prioridad al PP o al PSOE [para pactar]”

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Presidente, diputado autonómico y candidato por Barcelona el 9-M: pocos políticos jóvenes tienen tanta responsabilidad como Albert Rivera (Granollers, 1979). De padre catalán y madre andaluza, este abogado es el rostro de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía.

Rivera revolucionó el curso político de 2006 con un cartel electoral en el que aparecía desnudo y, este 2008, aspira a llegar al Congreso.

– Usted era un desconocido para gran parte de España y ahora la gente le reconoce por la calle. Puso España patas arriba en los pasados comicios catalanes y consiguió tres diputados autonómicos…

– Somos un partido agitador, que quiere despertar a la gente para que se comprometa más. Esa labor se merece un cartel como el que hicimos entonces. La típica campaña tradicional está obsoleta: rompimos lo que era entonces un oasis.

– ¿Ha cambiado mucho su vida desde que entró en política?

– Bastante. El sacrificio es alto y se hace por vocación, por compromiso, pero compensa. Además, mi caso es diferente al de otros políticos jóvenes, porque yo soy el presidente de un grupo parlamentario y de un partido político. A los jóvenes, normalmente, los partidos tradicionales los colocan en los cartelitos de detrás de los mítines, pero en este partido es muy diferente: aquí no hay cupos ni cuotas, aquí la gente confía de verdad en la juventud. Por ello, aunque te cambia mucho la vida, te permite aportar tu granito de arena para cambiar esta casta en la que se ha convertido la política española.

La última vez que charlamos, usted descartó encabezar la lista de su partido por Barcelona. ¿Qué ha cambiado desde entonces para que ahora luche por un escaño en esta circunsripción? ¿Tanto atrae optar a un acta nacional?

– Sí, estaba convencido de que no iba a concurrir a los comicios. Esa era la intención que tenía: apoyar a otro candidato, por la visión que tengo de mi partido y de la política. De hecho, cuando cambié esta postura, recordé esa conversación a la que hace referencia. Lo que ha pasado es que, en una reunión de las primarias, se manifestó una voluntad casi unánime de que encabezara la lista de Barcelona. No era mi deseo personal, pero así lo quiso el partido. Las encuestas que manejábamos, además, mostraban que lo idóneo era que me presentara yo, porque soy la cara más conocida de este grupo. Por eso cambié mi criterio inicial, para obtener un resultado óptimo.

– ¿Considera que los electores que confiaron en usted las últimas autonómicas respetarán esa decisión?

– Estoy convencido. Ellos serán los que me voten, porque también exigí concurrir por esa circunscripción, la mía, la de Barcelona.

– Pero, ¿cómo se han confeccionado exactamente las listas?

– Con primarias, ha sido una novedad de nuestro partido en la política española, a pesar de que ha habido otros intentos de grupos que supuestamente han hecho primarias, como IU. De hecho, apostamos por la regeneración democrática: somos el único partido que lo cumple internamente, con las listas abiertas y limitación de mandatos.

– ¿A quién votaría si no existiera Ciudadanos?

– Como ya me sucedió en 2004, si no existiera Ciudadanos votaría en blanco. Los dos partidos mayoritarios lo están haciendo francamente mal y mucha gente irá a votar al menos malo. Yo he votado a los dos partidos, al PSOE y al PP, en diferentes ocasiones y, en teoría, si el PSOE fuera lo que tendría que ser, estaría más cerca de los socialistas en cuestiones morales e ideológicas. Pero, en modelo de Estado y en cuestiones antiterroristas, me siento profundamente decepcionado con los socialistas y el PP lo está haciendo mejor. No tiene sentido pactar cosas de Estado con los que quieren reventarlo.

– En las generales quiere “poner una pica en Flandes”. No obstante, la barrera electoral parece muy alta…. ¿Ve factible conseguir representación parlamentaria?

– Queremos conseguir algún diputado por alguna de las provincias en las que nos presentamos. A nadie se le escapa que en Barcelona sacamos un 3,5% en las autonómicas y un 3% en las locales; y ese es justo el corte electoral. Por eso, en esa circunscripción las posibilidades son plenas, aunque en las generales la gente polariza su voto en torno a las dos opciones mayoritarias. El objetivo a corto plazo es lograr representación y luego, de aquí a cuatro o seis años, habrá que ver cuáles son los resultados de este producto que se va a cocinar a fuego lento.

– ¿Con qué partido prefiere pactar?

– Después de conseguir un escaño nacional, vamos a exigir a quien quiera nuestro voto en la sesión de investidura que cumpla con unos parámetros mínimos: que se comprometa a cerrar el Estado autonómico, que garantice las libertades individuales y que llegue a pactos de Estado en políticas básicas como la antiterrorista, la de educación o la de justicia. Pero no vamos a dar prioridad al PP o al PSOE, porque justamente lo que hace falta es un partido que apoye al Gobierno, para que no se olvide de con quien no puede pactar.

– ¿Cómo se ve afectado su partido por la irrupción de UPD? ¿Lucharán por los desengañados?

– Nosotros fuimos muy generosos en esta negociación, precisamente para luchar más por unas ideas que por unas siglas. A Ciudadanos le interesaba llevar sus ideas al Parlamento español y, cuando surgió UPD, un partido distinto y diferenciado, entendimos que estas personas tendrían la misma meta que nosotros. Pero, para nuestra sorpresa, las personas que lideran este grupo pensaron que era mejor consolidar su marca, ya que acababan de nacer. Es una decisión respetable, pero no la compartimos, porque las sinergias hubieran sido mucho más positivas si hubierámos concurrido de la mano. En vez de pensar en tratar de conseguir un escaño, conjuntamente podríamos estar hablando de conseguir un grupo parlamentario propio. En cualquier caso la situación es esa y la responsabilidad de la decisión no es de Ciudadanos. ¿Si nos puede perjudicar? Seguramente, aunque puede ser que vayamos a públicos distintos en el sentido de que UPD es un partido de políticos profesionales, encabezado por una persona [Rosa Díez] que lleva mucho tiempo en política, con unas virtudes determinadas en temas como la lucha antiterrorista y con un campo más acotado a esta visión. Nuestro caso es diferente: somos más progresistas, ocupamos un espacio de centro o centroizquierda.

– “Ir separados del partido de Rosa Díez sería una irresponsabilidad”, llegó a afirmar…

– Yo no voy a culpar a nadie pero, desde luego, si alguien tiene que explicar porque no hubo acuerdo, no somos nosotros, que pusimos toda la carne en el asador. No nos importaron las siglas, ni los cabezas de lista; nada. Excusas había pocas, para mí ninguna. Hubiera sido mejor ir juntos. En todo caso, el 10 de marzo habrá que valorar esa actuación [de UPD].

– Pero, ¿propuso cosas inaceptables?

– Cuando dos quieren, siempre hay acuerdo. Y nosotros fuimos a la reunión con una hoja en blanco, sin exigencias de nombres o siglas. Sólo nos importaban las ideas.

¿Podría resumir su programa?

– Un modelo de Estado fuerte, la regeneración democrática y las libertades ciudadanas son los tres pilares del ideario de nuestro partido.

– Su apuesta económica aúna una especie de liberalismo con la socialdemocracia… Parece que le gusta jugar a la ambigüedad: ¿su partido es de derechas o de izquierdas?

– Nos definimos como un partido de liberalismo social. Justamente es ese espacio político el que falta en España. Tenemos una izquierda tradicional muy intervencionista y, en el otro extremo, una derecha que no nos satisface porque no apuesta por el Estado social. No obstante, tampoco somos partidarios de ir repartiendo cheques de forma populista.

– ¿Hay competencias a las cuales el Estado no puede renunciar?

– Sí. Por ejemplo, transferir la educación a las autonomías es un error. Los libros de texto en Cataluña, en una ikastola, en Galicia y en Andalucía no tienen nada que ver: se usan para transmitir valores muy distintos, desatendiendo la educación cívica.

– ¿Se siente español?

-¿Yo? Sí.

– ¿Y catalán?

– También.

– ¿A partes iguales?, ¿cómo?

– Es que esto es como preguntar si quieres más a tu padre o tu madre. En cualquier caso, poco importa cómo me sienta yo: la idea de Ciudadanos es que no se puede hacer política con los sentimientos. Usted me ha preguntado personalmente, y yo le respondo, pero en este partido no hacemos esa pregunta a nadie. No preguntamos a la gente si es de Villarriba o de Villabajo, o si es más español o más catalán, porque es un debate del ámbito privado.

– Usted recibió hace unos meses amenazas de muerte en su domicilio. ¿Se siente amenazado?

– Es una preocupación, sobre todo para mis familiares, más incluso que para mí, y una muestra de que hay que seguir trabajando. Esa gente no entiende la democracia. Lo que me pregunto es por qué unos señores, que hay que recordar que son militantes de ERC, amenazan de muerte a otro diputado que piensa distinto y no es nacionalista. El problema es la semilla del odio que se está plantando en muchas comunidades. Concretamente, el nacionalismo en Cataluña está haciendo mucha pupa: los nacionalistas están desarrollando con símbolos de la izquierda políticas propias de la extrema derecha europea.

– Cambiando de tercio, ¿qué problemas tiene la juventud?

– Pues tiene muchos… Alguno de ellos, para salirse del tópico de la vivienda, que es una realidad como un templo, es la precariedad laboral. Hay demasiados contratos basuras, y las universidades deberían ser menos teóricas y más exigentes; hay varios aspectos que no funcionan. Por otro lado, en lo que a vivienda se refiere, hay que apostar radicalmente por el alquiler: se debe terminar con esa idea extendida en nuestro país de que si no eres propietario, eres tonto. En resumen, hay que casar la demanda con la oferta, y que los poderes públicos sólo intervengan para impulsar incentivos fiscales y ayudas en los avales. De esta forma, aumentaría el mercado del alquiler y los precios bajarían.

– Dígame el nombre de tres blogs que lea con asiduidad…

– Uno de ellos es el de David de Ugarte, uno de los mejores de nuestro país. También leo a Arcadi Espada, que es miembro de nuestro partido, y a otros políticos como Miquel Iceta, el portavoz del PSC. También sé que Artur Mas ha hecho un videoblog y yo acabo de abrir mi blog personal. Por otro lado, vamos a trabajar la campaña en la blogosfera, con nuestros activistas, porque tenemos una agrupación digital que hace política en internet. Un partido que nace de la Red, como lo hicimos nosotros, tiene que tener muy en cuenta esta realidad.

– ¿Cuál fue el último concierto al que fue?

– Uno de Fito y los Fitipaldis, en Barcelona. Mis amigos me regalaron la entrada. También me encanta el cine: es uno de los pocos momentos en los que sigo disfrutando como hacía antes.

– ¿Ipod, mp3 o radio?

– Ni una cosa ni la otra. Me gusta escuchar música en el coche, pero durante el día oigo las noticias. Estoy obligado, la verdad: yo sigo mucho la actualidad, pero no compro prensa de papel y me informo siempre a través del ordenador.

(Entrevista realizada el 26 de diciembre y el 15 de enero)

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Written by Íñigo

20/02/2008 a 13:11

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