Íñigo Urquía

Periodista

Madina (PSOE): “Veo salida a la violencia de ETA; los otros problemas vascos son políticos”

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“Esta generación, la nuestra, será la que vea el fin de ETA”, asegura Eduardo Madina. Este joven socialista no tiene dudas, a pesar de que sufrió en primera persona el zarpazo terrorista: una bomba lapa colocada bajo su coche le arrancó la pierna izquierda el 19 de febrero de 2002, en Sestao.

Diputado desde los comicios de 2004, Madina (Bilbao, 1976) encabezará el próximo 9-M la lista del PSOE al Congreso de los Diputados por la provincia de Vizcaya.

– ¿Por qué se metió en política tan joven? Y, además, en un sitio tan conflictivo como el País Vasco… Porque no es lo mismo hacerlo en Barakaldo que en Jaén, ¿no?

– Por la complicación del sitio, precisamente; por percibir que no era una realidad normal la que había allí. Primero, en la redistribución de la riqueza: Vizcaya es una provincia con una ría que la parte por la mitad, y entre la margen izquierda y la derecha hay mucha distancia de renta y de calidad de vida. Por otro lado, mi padre pertenecía a la UGT y, además, ETA mató a Enrique Casas, a quien él conocía, cuando yo era muy pequeño. Todos esos factores me impulsan a hacer algo, a hacer algo de forma decidida para corregir esa realidad.

– Pero su vida da un giro definitivo después del atentado.

– Meterme en política introdujo una nueva dimensión en mi vida. Pero, de momento, es una línea que yo mismo he ido trazando, desde los 16 ó 17 años hasta ahora. Sin embargo, el atentado lo cambió todo del día a la noche, en una sola mañana, en cuestión de minutos. Yo no decidí nada y por eso el impacto que tuvo no es comparable: me cambió la vida muchísimo más, con consecuencias mucho más graves y a muy largo plazo.

– “Matarme en política”…

– Sí, fue una equivocación en una entrevista en El País. Cuando atentaron contra mí, un amigo de mi cuadrilla me dijo: “quién te mandaría a ti meterte en política”… Mientras recordaba esa escena con Pablo Ordaz me confundí y dije “matarte en política”. Es bastante curioso porque hay personas para quien “estar en política” te coloca dentro de ese juego de posibilidades terroristas, como sucede con los jueces, los periodistas o cualquier otra gente que obstaculice el proyecto totalitario de ETA. La atribución de responsabilidad, en boca de mi amigo aquel día, era a mí y no a la banda terrorista. Es triste esa enfermedad de análisis que hay en la sociedad vasca, porque la responsabilidad es exclusivamente de la banda.

– Ese texto al que se refiere se titula “Un dique contra el odio”. ¿Las víctimas deben desempeñar un rol activo en esta política tan crispada?

– Las víctimas son patrimonio político, puro patrimonio político. Tenemos víctimas porque hay una banda que quiere imponer sus ideas matando. Eso las convierte en patrimonio democrático. ¿Son política? Sí. ¿Tienen que participar en la arena política, como sucede con la AVT, subrayando la estrategia más agresiva de un partido concreto? No, y no sólo porque no comparta las tesis de [Francisco José] Alcaraz, que no las comparto, sino porque creo que esas asociaciones están por encima de los partidos: son un asunto de Estado.

– Después de la bomba, ¿cómo venció los deseos de venganza?

– Es un proceso muy difícil; cada persona lo hace como puede. Iba a decir como quiere, pero no sería exacto: es una situación complicadísima donde no todas las veces tomas las decisiones que te gustaría tomar. Yo he tratado de no dejarle hueco a ETA, que la banda terrorista no pueda influir en mis sentimientos, ni mis emociones, ni mis pensamientos; en nada. La clave es quitarle espacios de soberanía a ETA dentro de tu propia vida y no jugar al juego del odio, que es a lo que ETA te invita cuando te mata o te intenta matar o acaba con alguien cercano a ti. Hay que tratar de no parecerse en nada a aquellos que intentaron matarme, colocar diques para no odiar.

– ¿Qué relación tienen los terroristas con los “dioses podridos”?

– La tierra, la bandera, la patria y la raza son dioses de una teología política muy presente en Euskadi. La gente les rinde tributo, como si fueran creencias absolutas que no se pueden poner en duda. Dentro de ese grupo, hay otro más pequeño [ETA] que les tributa sangre. Cuando alguien hace sacrificios humanos a la patria, a la bandera vasca, esos dioses se convierten en dioses podridos con religiones putrefactas que contaminan la sociedad. Deberíamos dejar esos valores en el ámbito de lo íntimo, conseguir una sociedad más laica en el campo político e identitario.

– ¿Se puede dialogar con la izquierda abertzale como agente político cualificado?

– La democracia española ha dialogado con la izquierda abertzale toda la vida. [Estos partidos] han estado presentes en las instituciones durante prácticamente todo el recorrido democrático, hasta la aprobación de la Ley de Partidos.

– Subrayaba antes un error de análisis en ciertos estratos de la sociedad vasca. ¿Puede haber otro fallo en ciertos sectores de la española? Y me refiero al tema de la equidistancia… ¿Cómo ve, por ejemplo, que haya gente que critique a Patxi López por su encuentro con el entorno batasuno?

– Lo de que Patxi López es equidistante es surrealista, porque ETA se ha llevado por delante a algunos de los mejores amigos de Patxi López. De hecho, ha consagrado toda su vida a luchar contra ETA, en primera línea. Pero allí, estando allí, jugándosela allí, en su pueblo, en su ciudad, en su provincia, en su país, en Euskadi. No hay equidistancia posible entre quienes matan y quienes son asesinados, no hay posibilidad de punto medio. Otra cosa es que uno quiera afrontar el tema de la finalización del terrorismo de una manera o de otra: eso es una cuestión técnica, teórica, una cuestión opinable.

– ¿Considera que sólo con actuaciones policiales y judiciales se puede poner fin al problema vasco?

– El problema vasco es la suma de muchos problemas. El nacionalismo ha hecho un análisis que reduce la situación a que Euskadi tiene un conflicto político. Y punto. Es cierto, al menos en parte. Euskadi tiene un conflicto de identidades, pero ese no es el único problema. De hecho, Euskadi tiene muchos conflictos y el problema de la violencia es uno diferenciado de ese que denuncian los nacionalistas. Esa suma de dificultades, esa sociedad poco vertebrada, esa relación Euskadi-España está en un ámbito; y la violencia, en otro diferente. ¿Si es posible deslegitimar la violencia sólo con la policía y los jueces? Yo creo que no, que ahí la política entra en acción. La política y los sistemas educativos, y la cultura, y muchos instrumentos que, si no los usamos, despreciamos posibilidades de afrontar con éxito esta batalla. La policía y los jueces son fundamentales, sin ningún tipo de duda, pero no son las únicas herramientas de las que disponemos. Por ello, la política es útil en la deslegitimación de todo ese mundo.

– ¿Ve salida a corto o medio plazo a este conflicto?

– Veo salida a la violencia terrorista. ETA nunca ha estado tan mal como ahora, es evidente. Y nunca ha cuajado tanto, en las sociedades vasca y española, la necesidad de que esta gente desaparezca. [Los terroristas] están más aislados política y socialmente que nunca y lo compruebo cada vez que piso Euskadi. Son cuatro gatos, un mundo en decadencia y nada sólido: cada vez se les escurre más gente. Por tanto, ¿hay opción de que esto termine a corto o medio plazo? Sí, porque se ha esfumado el mito de la imbatibilidad de ETA: todo el mundo espera a ver cuando terminará ETA. Nunca hemos estado más cerca que ahora: estoy convencido de que esta generación, la nuestra, será la que vea el fin de la violencia. El resto de problemas [de Euskadi ] se mueven en el ámbito de la política y, por tanto, son moldeables democráticamente. Y eso es sólo una cuestión de voluntades.

– Usted se va a batir el próximo 9 de marzo con el señor Astarloa, responsable de seguridad del PP. Este partido ha pasado de atacar a los socialistas por su política antiterrorista a hacerlo por sus tesis económicas…

– Me gusta este cambio porque ha habido un cierto secuestro de la política durante toda la legislatura. El principal partido de la oposición ha hecho algo que nadie había hecho antes: utilizar la política antiterrorista para atacar el Gobierno a lo largo de casi cuatro años. Desde 2004 no ha habido debate sobre empleo, educación o economía: toda su oposición ha sido el 11-M, ETA y Navarra, cuando creían que iban a perder ese gobierno autonómico tras el 27-M. España necesitaba un debate económico y ya era hora de que el PP lo planteara. Si conseguimos que la campaña vaya por ahí, será una buena noticia.

– No obstante, ¿ha cambiado el Gobierno su política antiterrorista desde junio, desde el fin del alto el fuego permanente de ETA?

– ETA fue la que cambió el rumbo, con la ruptura del alto el fuego. Cuando lo declaró, al Gobierno no le quedó otra que intentar un proceso de negociación y de salida dialogada al terrorismo. Y lo hizo con el apoyo de todo el arco parlamentario menos el PP, que votó “no” a lo que hizo cuando gobernó. El Ejecutivo, una vez que entendió que ETA había desaprovechado esa oportunidad que le brindó la democracia, dijo “ahora vamos a aprovechar la nuestra”. De hecho, ésta ha sido la legislatura más eficaz contra ETA.

– ¿Qué le parecen las medidas para los jóvenes impulsadas desde Moncloa? Hay quien tacha el cheque-bebe o la promoción del alquiler de acciones populistas…

– El populismo es siempre el apelativo que se pone a las políticas que van dirigidas al pueblo. [Esa descalificación] es la prueba irrefutable de que no pueden discutir esas medidas con argumentos técnicos. El paquete de medidas del Ministerio de Vivienda será muy positivo, porque en España el precio de los pisos es muy alto y, además, hay muy poca cultura de alquiler.

– No me conteste si no quiere: ¿usted posee una vivienda?

– Yo sí, yo sí; tengo casa en propiedad [aunque el candidato Madina vivió en pisos arrendados hace tiempo, tanto en Bélgica como en España].

– Le propongo un juego: saquemos al diputado Madina del escaño… ¿Cuál ha sido el último disco que ha comprado?

– Un disco clásico, de música indie, del grupo Neutral Milk Hotel.

– ¿Y cuándo pisó un cine por última vez?

– Cuando fui a Expiación.

– ¿Mantiene a su gente?

– Hago lo mismo que hacía antes, pero cuando puedo. La verdad es que durante estos cuatro años he currado bastante, y lo he tenido que hacer quitando tiempo a mi vida, a mi ocio y a mi tiempo libre. Pero mis amigos de siempre los mantengo y también mantengo las aficiones que me gustaban antes: eso lo he conseguido poner a salvo.

– ¿Por qué empezó su blog?

– Hay unos tíos que tienen una especie de república de blogs que se llama Las Ideas y me invitaron a escribir uno. Empecé hace tres o cuatro años y, ahora, mi blog es cada vez menos político y más musical. Me encuentro más cómodo hablando de esas cosas, porque la política ocupa una parte muy grande de mi vida. Quiero buscar huecos para hablar de cosas que me gustan. Aunque cada vez me cuesta más, me gusta y voy a intentar mantenerlo.

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Written by Íñigo

24/02/2008 a 18:12

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