Íñigo Urquía

Periodista

Zapatero y Rajoy condensan cuatro años de legislatura en un debate y se citan el lunes 3

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Debate

El candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, y el popular, Mariano Rajoy, se enfrentaron este lunes en el primer debate de la campaña para el 9-M (texto íntegro en PDF), un encuentro de 90 minutos que condensó los éxitos y miserias cosechados por los dos principales partidos del país durante toda la legislatura.

El terrorismo y la inmigración se convirtieron en los puntos clave del debate, ya que los argumentos macroeconómicos de Zapatero permitieron que el líder del PSOE se zafara del acoso de un Rajoy que empuñaba la cesta de la compra pero no sabía qué es un bonobús.

Además, cuando Rajoy ponía en solfa los datos del presidente del Gobierno, éste recordaba la derrota de Manuel Pizarro, fichaje estrella y hombre de la economía en el PP, a manos de su vicepresidente económico, Pedro Solbes.

“A mí no me hable del señor Solbes y el señor Pizarro, hábleme de usted y yo”, le espetó Rajoy, volviendo al tira y alfoja entre las grandes cifras que llenaban la boca de Zapatero y el precio del pan o de la leche.

De poder a poder

El socialista empezó desorientado, pero pronto comenzó a glosar los logros sociales de su Gobierno, aunque también reprochó al líder del PP las sombras de la memoria popular, como el 11-M o la guerra de Irak, así como la relación entre Rajoy y el ex presidente del Gobierno, José María Aznar.

Zapatero recordó con detalle la participación de Rajoy en los anteriores gabinetes del PP, hecho que Rajoy criticó. No obstante, el popular parecía sospechar la emboscada y exhibió con detenimiento algunas medallas de sus etapas como ministro.

El candidato popular estaba bien entrenado y sorprendió al principio: el primer tercio del encuentro tuvo color azul génova, dentro de la igualdad de todo el debate. No obstante, Rajoy se obcecó con la banda terrorista ETA, como ya hizo en el último debate sobre el Estado de la Nación.

Rajoy, por otro lado, se encontraba cómodo hablando sobre inmigración y sacaba pecho, sin vergüenza, al defender su propuesta de contrato de integración, consciente de que la ciudadanía, incluso algunas bases del PSOE, no la ven con malos ojos.

Debate duro

El jefe del Gobierno y el líder del PP cruzaron acusaciones de crispación y una retahíla de condenas sobre supuestos engaños. Rajoy acusó a Zapatero de jugar con la ley durante el proceso de paz y de ceder ante el chantaje etarra, mientras que el socialista desempolvó la “conspiración inventada” del 11-M y dudó de la lealtad institucional del PP por haber usado el terrorismo de forma partidista.

La contienda, más reñida y bronca de lo previsto, estuvo plagada de acusaciones y, en muchos momentos, ambos políticos miraron más al pasado que al futuro. Tanto Zapatero como Rajoy se amedrentaron cuando su contrincante tocó los temas más sensibles de la legislatura para el otro partido.

Zapatero eludió morder por completo el anzuelo del terrorismo, uno de los leit motiv de la oposición del PP, y -cuando se presentó el blanco a pecho descubierto- se lanzó a fondo, como un ducho tirador de esgrima. “¿Cómo es posible que ETA estuviera acabada si ustedes le atribuyeron el atentado más grave de la historia de Europa, que fue el del 11-M de 2004?”, le preguntó sin esperar respuesta.

Otro de los momentos espinosos del debate llegó en la discusión sobre ETA, cuando Rajoy aseguró que Zapatero agrede a las víctimas del terrorismo, una afirmación negada con insistencia e intensidad por el candidato socialista.

Trapos sucios

Casi al final, surgió otra polémica, ya que el presidente advirtió a Rajoy de que quien desprecia a la gente de la cultura y de la investigación no merece presidir España.

Zapatero recuperó fuelle poco a poco y acabó el debate con solvencia, con un parlamento, suerte de epílogo, más contundente que el de Rajoy. Este acierto le otorga una ligera ventaja en la batalla dialéctica, que estuvo organizada por la Academia de la Televisión y moderada por Manuel Campo Vidal.

Mientras que el candidato del PP abundó en que el Gobierno socialista es un peligro para España y personalizó sus ambiciones en una niña recien nacida, el socialista cerró el debate con un certero “buenas noches y buena suerte, la frase acuñada por el periodista norteamericano Edward R. Murrow.

Al final, empate técnico, el mismo que arrojan las encuestas sobre intención de voto, y un nuevo emplazamiento para el próximo lunes, 3 de marzo. ADN.es también estará allí, con señal en directo y cobertura a través de Twitter, para vivir juntos el debate decisivo de estos comicios.

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