Íñigo Urquía

Periodista

Mélida: “Ordené repetir el informe del ácido bórico por razones científicas, no políticas”

leave a comment »

Una sentencia judicial ha puesto fin a “22 meses cuesta arriba”, a casi dos años de insultos, acusaciones y dolor. El secretario general de la Comisaría General de la Policía Científica, Pedro Luis Mélida, ya ha despertado de la pesadilla.

El pasado 8 de julio, la Audiencia Provincial de Madrid le absolvió a él y a los otres tres mandos policiales encausados en el sumario del ácido bórico de un delito de falsedad documental.

Pedro Luis Mélida

La sentencia admite que los cuatro acusados (Mélida; su comisario, Miguel Angel Santano; el jefe de la Unidad Central de Analítica, José Andradas, y el jefe de la sección de la Unidad de Análisis, Francisco Ramírez) cometieron una irregularidad administrativa, pero considera que esa anomalía no debe ser sancionada penalmente. El fallo del tribunal también descarta la teoría de la conspiración, que trataba de vincular a ETA con los atentados del 11-M.

El número dos de Santano explica que sus razones para frenar el informe del perito Manuel Escribano no fueron sociopolíticas sino científicas y administrativas, tras afirmar que este analista actuó como un investigador, algo para lo que no está capacitado.

– ¿Cuándo se entera de que han encontrado más de un kilo de ácido bórico en casa de Hassan el Haski?

– Un equipo de esta comisaría se desplazó a Lanzarote en diciembre de 2004 para inspeccionar esta vivienda, ya que tenemos esta competencia en casos de terrorismo. No obstante, conviene recordar que la detención se produjo por orden del magistrado Juan del Olmo, en la operación Nova. Leí el acta, pero este hallazgo no me llamó la atención. No volví a pensar en ello.

– El primer informe se asigna al equipo de Escribano, ¿qué pasó después?

– No es que se asigne a ningún equipo. Cuando recibí la petición de análisis de parte de la Secretaría General de Información la despaché directamente hacia el laboratorio químico y allí, el jefe de la sección asignó este trabajo a Escribano. En cualquier caso, y aunque la sentencia dicta que había que reasignar esta labor por escrito [tras la negativa de este perito a modificarlo], aquí nunca se han hecho asignaciones de este tipo por escrito. Hay que diferenciar entre un informe pericial solicitado por una autoridad judicial [en donde se marca a un perito] y uno solicitado por una unidad policial. Después de todo ese proceso, Escribano y los técnicos que trabajan con él entregaron el informe a Ramírez, que ya apreció conclusiones irracionales en el texto. Como el responsable de enviárselo a la Comisaría General de Información (CGI) era yo, como comisario general en funciones, Ramírez me comentó el problema. Pregunté y, cuando me contaron que esta sustancia sirve para combatir el olor de pies y para adulterar drogas me di cuenta de que establecer el nexo que trazaba Escribano era alucinante.

– ¿No puede servir como conservante de explosivos?

– Si sirve para conservar gambas, a lo mejor también funciona con los explosivos…

– Pero, ¿qué sucedió en este caso concreto?

– Lo que ocurre es que Escribano tiene una costumbre desde hace tiempo: escribir en un cuaderno notas donde establece relaciones entre ciertos hechos. Esto, hace 15 o 20 años era plausible, pero ahora todas las unidades tienen un sistema de inteligencia propio, y métodos como el de Escribano se quedan anticuados.

– ¿Podríamos decir que el Escribano trató de actuar como un analista de la CGI?

– Claro, claro, él tenía la costumbre de poner observaciones personales en sus informes. No estaría de más en algunos casos, pero éste es totalmente diferente, por lo absurdo. No se puede poner la verdad a medias ni la verdad que a ti te interesa.

– ¿Pensó, cuando Ramírez le comunica los detalles, que era un análisis interesado?

– Ni siquiera pensé eso. Debemos remitirnos a la personalidad de Escribano, un perito controvertido. Todos, en cualquier oficina, hemos pronunciado alguna vez la frase “es que son las cosas de Fulano”. Y era esto lo que sucedía. Por otro lado, y es algo que quiero dejar muy claro, un informe pericial no es el sitio para que figuren ese tipo de observaciones. Ponerse a elucubrar sobre el azúcar o el detergente Tutú no es una pericia: si un perito quiere que conste una opinión suya que considera relevante, lo debe hacer en una nota informativa.

– Tras las elecciones del 14-M, ¿se planteó la relevancia sociopolítica de las notas?

– Respeto muchísimo lo que dice la sentencia, pero no tuve en cuenta eso a la hora de decidir. Tampoco creo que Escribano las redactara pensando en eso.

– O sea, sólo adujo razones administrativas y científicas, ¿no?

– Eso es.

– ¿La decisión final la toma usted o contactó antes con su superior?

– La tomé yo, lógicamente. Santano estaba de vacaciones y no quise molestarlo por algo tan nimio. No le di importancia y tampoco pronuncié la palabra “ETA”; lo eché atrás por absurdo e irracional. Subrayo que no solicité que se quitaran las referencias a ETA, porque ni se me pasó por la cabeza. Sólo ordené que Escribano quitara las observaciones y que las trasladara a una nota informativa. Al final acordamos que Ramírez iba a redactar otro informe como solución. Al día siguiente, justo antes de las vacaciones de Semana Santa, telefoneé al comisario para narrarle las novedades y entonces le expliqué lo acontecido.

– ¿Expresado en términos de disputa interna o en términos políticos?

– De disputa interna. Lo han querido llevar al terreno de que a nosotros nos obsesionó lo de ETA y no, no fue así en absoluto. No se puede montar una carajera por una cosa tan nimia.

– ¿No sabía Santano en qué consistían esas observaciones, como se ha insinuado?

– Creo que no se las llegué a decir. Estoy casi seguro de que no. Se lo expliqué por encima.

– Dejando a un lado las “especulaciones sin rigor científico” de este perito, el tribunal denuncia que ustedes incorporaron “inveracidades” al documento…

– No estoy del todo de acuerdo. La sentencia habla de “irregularidades administrativas” por no cumplimentar “de acuerdo a formas jurídicas concretas” la sustitución del perito. Sin embargo, el perito no estaba elegido judicialmente y por eso no teníamos esa necesidad. También dice que deberíamos dejar constancia escrita del cambio. Si no plasmamos la asignación sobre el papel, ¿por qué vamos a reasignar por escrito? Aunque es cierto que el modo de trabajo adoptado no fue el idóneo desde un punto de vista jurídico. ¿Respecto a lo del tipp-ex en el sobre? Pues sí, había que hacer una diligencia, pero lo desconocía, porque es un procedimiento interno de la unidad. Otro problema es que, si nos atenemos a la legalidad, deberíamos señalar quién es el responsable de cada etapa de la pericia, y los informes tendrían así varios autores. La cuestión es que, en ese caso, cuando los abogados defensores y la fiscalía citaran a los peritos al juicio, nos quedaríamos en cuadro. Sería algo inviable. De todas formas, y aunque no es algo decisivo, aceptamos la recomendación del tribunal y trataremos de mejorar nuestra actividad administrativa.

– Y, el 21 de septiembre de 2006, usted lee la portada de ‘El Mundo’…

– Estábamos muy acostumbrados a todo aquello, no nos extrañó. Desde hacia un tiempo, un periódico y una radio sacaban algo cada semana contra las Fuerzas de Seguridad del Estado. De hecho, en aquel momento se estaba produciendo el linchamiento del entonces jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Me enteré por la radio y, al llegar a la oficina, ya estaba el periódico ahí. Pedimos a los responsables del laboratorio que nos proporcionasen todos los documentos relacionados con este caso y así pude profundizar en ese informe. Recordé que  había rechazado un informe y que otro perito [el jefe del laboratorio, Ramírez] lo había vuelto a hacer. A partir de este episodio comenzó la cuesta arriba de los últimos 22 meses.

– ¿Cómo ha sido la vida en esta comisaría desde entonces? ¿Ha habido tensiones?

– Afortunadamente hemos logrado mantener bastante bien la calma, todos. Y digo todos porque la mayor parte de la plantilla ha sentido rabia contra esas dos personas [Escribano e Isabel López Cidad]. Ellos sabían que al final no se había enviado su informe y, más tarde y sin ningún rubor, volvieron a imprimir algo sin valor, lo firmaron y lo intentaron hacer colar como algo oficial, como establece el juez Baltasar Garzón en su sumario. Sólo se entiende si alguien quiere armar bulla. Asimismo, hay otra cuestión todavía no resuelta y por la que nadie se ha preguntado aún: ¿Quién filtró los documentos? Un año y medio después estamparon su rúbrica en el primer documento, que, junto con el oficial, apareció en la portada de un diario. Alguien los llevó allí, pese a que no podamos demostrar quién lo hizo. Pero se hizo, y este grave delito figura en el Código Penal: es una figura que se llama revelación de secretos, pero nadie se ha cuestionado todavía quién es el culpable. Por ello, el ambiente en la comisaría ha sido bastante crítico con estas personas, que aún trabajan en el centro. Incluso se ha producido algún lamentable enfrentamiento y hemos tenido que mediar para que las cosas no llegaran a mayores.

– ¿Se ha visto en algún momento como un arma arrojadiza entre el PSOE y el PP?

– Una vez más, los cuerpos policiales han vuelto a ser cuestionados por disputas políticas. He sentido que se ha politizado y mediatizado algo que no fue más que una decisión profesional.

– ¿Ha sentido que el silencio de ciertos políticos le señalaban como manipulador a instancias de Ferraz o del Ministerio del Interior?

– No quiero meterme en eso, no es mi misión, pero hay políticos que nos han señalado directamente. Lo más grave de todo es la inverosimilitud de las acusaciones. ¿Cómo va a pensar alguien que voy a llamar al ministro el Martes Santo porque el señor Escribano ponga cuatro absurdeces en un informe? ¡Hay que ser serios, hombre; ni siquiera llamé a mi jefe! En cualquier caso, quiero mostrar mi agradecimiento al Ministerio y a Alfredo Pérez Rubalcaba por el apoyo y la solidaridad que me han demostrado, al igual que al Cuerpo de Policía Nacional y a la mayoría de sindicatos policiales, sobre todo al SPP y a SUP.

– ¿Echa en falta alguna disculpa tras su absolución?

– Nadie se tiene que disculpar, aunque me han dolido los insultos. Llevo 29 años luchando contra ETA y ahora hay personas y medios de comunicación, un periódico y una radio [en referencia a la COPE] sobre todo, que me acusan de querer tapar las acciones de la banda. Que quede claro: nunca hubiéramos hecho eso. Si tienes amigos asesinados por los terroristas, si sientes respeto y cariño por las víctimas, sentarte en un banquillo y escuchar las atrocidades que manifestaron los dos abogados de las asociaciones que nos acusaban resulta indignante y dolorosísimo. Llegaron a insinuar, incluso, que habíamos evitado que algunas víctimas conocieran a los asesinos de sus seres queridos. El problema es que no se ha diferenciado entre el cargo y la persona, a pesar de que la persona tiene sentimientos y familia. En definitiva, se han olvidado de que en esta guerra, hay quienes no somos meros agentes políticos. ¿Si este calvario ha terminado? Mientras algo dé de comer y existan personas sin escrúpulos, no puedo poner la mano en el fuego. Si algunos tuvieran un mínimo de dignidad esto se acababa ya, pero… Qué más da.

+ Más entrevistas

Anuncios

Written by Íñigo

17/07/2008 a 15:03

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: