Íñigo Urquía

Periodista

ETA saca pecho

leave a comment »

ETA volvió a asesinar este lunes, después de fracasar en su intento de causar una masacre de ertzainas. La banda terrorista ha reaparecido con la colocación en apenas 24 horas de tres coches bomba, robados y preparados en Francia.

Los etarras han encadenado en menos de un día tres ataques de gran magnitud (con más de un centenar de kilogramos de explosivos en cada uno) y dirigidos contra tres instituciones emblemáticas: la Ertzaintza, policía autónoma vasca; Caja Vital, la única entidad financiera vasca presidida por un socialista, Gregorio Rojo; y la Marina, al atacar el Patronato Militar Virgen del Carmen de Santoña (Cantabria), donde falleció el brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz.

El último de estos zarpazos, el décimo de este tipo desde el 30 de diciembre de 2006 (cuando la banda terrorista dinamitó el “alto el fuego permanente” con la bomba de la T-4 de Barajas), ha segado la vida del brigada, la tercera víctima mortal en 2008 de la banda del hacha y la serpiente.

No obstante, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha considerado que estos atentados no demuestran una mayor fuerza por parte de la banda.

“A veces la mayor debilidad se expresa con estos atentados enloquecidos”, ha insistido el ministro, quien ha opinado que cuando ETA “tiene contratiempos suele hacer una barbaridad”.

Pese a ello, la banda ha dado muestras de haber renovado sus cuadros después de las últimas detenciones y de querer poner muchos muertos sobre el tapete tras la ilegalización de ANV y del PCTV, con la consulta soberanista de Juan José Ibarretxe suspendida y poco antes de que dé comienzo la campaña electoral vasca.

Objetivo: matar

“ETA pretendía una masacre”, afirmó en mayo Rubalcaba, después del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Legutiano (Álava). Pretendía y pretende, tal y como ha dejado claro esta misma semana. La banda terrorista buscaba hacer una demostración de fuerza el domingo, “matar al mayor número posible de agentes” en Ondarroa (Vizcaya), tal y como confirmó el Departamento vasco de Interior.

Legutiano

Primero, los pistoleros volaron un posible coche señuelo con 100 kilos de explosivos frente a la sede de Caja Vital en Vitoria y luego trataron de golpear a la policía vasca. Usaron como cebo el lanzamiento previo de dos cócteles molotov, para obligar a los agentes a salir del cuartel y así provocar más muertos. La bomba, que estalló sin previo aviso (y por tanto no se pudo evacuar la zona), no causó víctimas mortales. El propio consejero, Javier Balza, confirmó que ETA había alterado su modus operandi para intentar esa emboscada.

Tras estos atentados -frustrados, sin muertos-, la banda explotó este lunes otro coche bomba de gran potencia, el tercero, que acabó con la vida del militar.

Fuentes de la investigación y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, han asegurado que esta bomba contenía “probablemente 100 kilos” de explosivo. No obstante, Rubalcaba no ha querido confirmar la cantidad y el tipo de material utilizado. “No hay que saber mucho para saber que era un coche cargado con mucho explosivo”, ha zanjado.

Mucho daño, muy seguido

En cualquier caso, no es la primera vez que ETA trata de concentrar varios atentados fuertes en un corto espacio de tiempo. La banda tenía planeado perpetrar un atentado en Madrid con cuatro coches bomba en distintos puntos de Madrid, en junio de 2003. No obstante, la ETA de Mikel Albizu, Mikel Antza, y Soledad Iparragirre, Anboto, abortó la misión tras “la gran conmoción” provocada por los ataques del 11-M en la capital, en los que murieron 192 personas.

Un año antes, en junio de 2002, ETA recibió a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reunidos en la cumbre de Sevilla con cuatro coches bomba en Fuengirola, Marbella, Zaragoza y Santander y un paquete explosivo en Mijas. No hubo víctimas mortales, pero el prestigio de España y de José María Aznar (PP) se resintió.

Asimismo,  la banda inauguraba la ‘campaña de verano’ de ese año, una siniestra tradición que mantiene desde 1979 y que ha costado la víctima de seis personas. Con estas acciones -cercanas a la costa, muy concentradas en el tiempo pero de poca entidad- los pistoleros pretenden perjudicar al sector turístico, como sucedió en Laredo y Noja este verano.

Getxo

En cualquier caso, este tipo de atentados -al igual que los perpetrados con bombas trampa, donde también suelen enlazar dos detonaciones- tiene otras características que los cometidos en Legutiano, Getxo (Vizcaya), Ondarroa, Vitoria (Álava) y Santoña, aunque también sean cercanos en el tiempo.

En cambio, las bombas de primavera de 1995 sí que se asemejan a este patrón. Durante la última etapa del Gobierno socialista de Felipe González, ETA desarrolló una actividad muy agitada, aunque sin llegar a la de los sangrientos años 80.

El día 19 de abril los terroristas trataron de volar el coche de Aznar, por aquel entonces jefe de la oposición, en un ataque que provocó heridas mortales a la anciana Margarita González Mansilla. Con menos de un día de diferencia, ETA activó una bomba trampa que asesinó al policía nacional Eduardo López Moreno, en el cuartel abandonado del Instituto Armado en Endarlaza (Navarra).

100 kilos y desde Francia

La localidad riojana de Calahorra, Legutiano, Getxo, Vitoria, Ondarroa y Santoña. Alrededor de un centenar de kilos de explosivo y, en el caso de los tres últimos, menos de 24 horas de diferencia. El denominador común de estos ataques sugiere un reforzamiento de la banda terrorista, pese a la desarticulación parcial del comando Vizcaya (y después de que ETA ya cuente con una nueva cúpula, tras el arresto de Francisco Javier López Peña, Thierry).

Urgida por el varapalo que los tribunales han propinado a su entorno (al ilegalizar ANV, el PCTV-EHAK y las Gestoras Pro-Amnistía), ETA ha emprendido una ofensiva con la que pretende demostrar su capacidad operativa.

De hecho, los últimos tres coches bomba fueron sustraidos por los responsables de la logística militar de la banda, en la primera quincena de septiembre y en el sur de Francia. La tesis que maneja la Consejería vasca y el Ministerio es que los tres artefactos fueron montados y cargados en el país vecino y entregados a los miembros que todavía conforman el talde Vizcaya, autores materiales de los atentados.

En este sentido, conviene recordar que la Guardia Civil ha incluido a Asier Borrero, Arrano, y a Aitor Artetxe, los pistoleros que lograron huir de la desarticulación del comando Vizcaya el pasado 22 de julio, entre los 20 miembros de ETA más buscados. Además, según RNE, los terroristas habrían contado con el apoyo de grupos de legales (sin fichar).

Las fuentes consultadas por Europa Press recordaron cómo miembros legales de la estructura desarticulada en julio viajaban al sur de Francia en vehículos de su propiedad y de sus familiares para recoger los coches bomba y hacer de lanzadera de los mismos a su regreso a Euskadi. En todo caso, los taldes que operan en la provincia disponen de garages o bajeras donde ocultar dichos vehículos hasta el momento de los atentados.

A pesar de las palabras de confianza de Rubalcaba, ETA podría haberse lamido sus heridas y ha vuelto con la intención de provocar una masacre, espoleada por la ilegalización de ANV, el PCTV y de Gestoras.

Anuncios

Written by Íñigo

23/09/2008 a 14:53

Publicado en ETA

Tagged with , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: