Íñigo Urquía

Periodista

Santiago Carrillo: “Izquierda Unida está en fase terminal, no creo que haya una salida”

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Izquierda Unida está en fase terminal”. Así de claro lo tiene el ex secretario general del PCE Santiago Carrillo, para quien esta formación no es “ni el Partido Comunista de ayer, ni el de los tiempos de la Guerra Civil, ni el de la Transición, ni tampoco algo que corresponda de verdad con la España de hoy”.

La actual IU, el partido “de la crisis y del fracaso”, está “en la última etapa de su enfermedad, y creo que ya no tiene salida”, afirma, sin esperar siquiera a si la Asamblea Federal de mediados de noviembre supone el desangramiento final de la coalición. De hecho, este histórico militante comunista ya da por muerta a IU y apuesta por crear “una nueva organización de izquierdas, más amplia, menos sectaria, menos dogmática y que realmente esté unida“.

“[El coordinador general saliente,] Gaspar Llamazares, que junto con la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, es el dirigente que ha tenido IU más inteligente y sensato, está exponiendo ya las ideas centrales de lo que podía ser una nueva izquierda”, señala el que fuera secretario general del PCE entre 1960 y 1982.

Carrillo (Gijón, 18 de enero de 1915) cree también que “hay una serie de gente en el seno de esta formación que está ante la disyuntiva de tener que escoger un camino nuevo que les abra la puerta para llegar de verdad a las nuevas generaciones“. “Este mismo martes, en la presentación del libro de Almudena Grandes, tuve la sensación de que Llamazares ya está pensando en otra cosa“, sugiere enigmático y con ojos vivos, detrás de los gruesos cristales de sus gafas.

Partidario de nacionalizar las finanzas para superar la crisis, Carrillo critica que “la socialdemocracia haya derivado en una especie de socialismo liberal”. “Aunque creo que Zapatero trata de superarlo”, apostilla este político que apuesta por un eurocomunismo alejado de “los objetivos del año 17 del siglo pasado”.

Recuerdos de la Guerra Civil

En su charla con los lectores de ADN.es, Carrillo también se ha mostrado partidario de pasar la página de la Historia. “Yo creo que sí, creo que hay que dar por pasado al pasado”, ha opinado, antes de señalar que “es la derecha, sobre todo, quien hace eso”.

Este personaje clave de la Historia española ha insistido también en que la Justicia no debería ser la encargada de juzgar el franquismo. El juez Baltasar Garzón “ha planteado la cuestión en el campo judicial.Y a mí no me parece que ese sea el mejor camino, porque es una cuestión fundamentalmente política. No olvidemos que los responsables de estos hechos han muerto, y no se les puede juzgar judicialmente, ni tampoco publicar los nombres de los victimarios, por respeto a sus descendientes”. “Es la política quien puede y debe hacer una condena de esa sublevación”, añade.

En concreto, este ex ministro del Gobierno en el exilio con José Giral propone que el Parlamento -Congreso y Senado- promulgue una resolución de condena del Alzamiento y que, paralelamente, el Estado comience con las tareas de exhumación de las fosas del franquismo y del conflicto bélico que azotó España entre 1936 y 1939.

Paracuellos y los errores en política

Activo y locuaz a sus casi 94 años, este artífice de la Transición ha enfrentado directamente el recuerdo de la matanza de Paracuellos del Jarama (Madrid), en la que un gran número de militares sublevados presos fueron asesinados cuando eran trasladados a Valencia.

“Todo el mundo sabe que hay una derecha que hace acusaciones contra mí que nunca fueron probadas y a mí eso ya no me afecta”, resume. El político comunista subraya además que el franquismo ya juzgó esos sucesos, “e incluso fusiló a montones de gente por aquello”. “Y juzgar dos veces el mismo hecho no se admite en derecho”, recuerda.

No obstante, el que fuera miembro de la Junta de Defensa de la capital señala que, si tuviera alguna responsabilidad “por no haber podido evitar aquello”, ya la habría purgado con 40 años de exilio, “que son muchos años”.

A su vuelta, peluca mediante, el propio magistrado Garzón rechazó en 1998 la querella presentada por la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Genocidio en Paracuellos.

Por otro lado, Carrillo ha vuelto a insistir en que su conciencia está “totalmente tranquila”. “La culpa, en política, no tiene ninguna utilidad. Arrepentirse no conduce a nada; quizá sí desde el punto de vista de un creyente, pero no en política Yo he cometido errores políticos, pero arrepentirse no conduce a nada”, ha insistido por activa y por pasiva.

La derecha, como en el 36

Carrillo defiende en La crispación en España. De la Guerra Civil a nuestros días (Editorial Planeta) que la Guerra Civil pudo evitarse de no haber intervenido en ella el eje Roma-Berlín-Tokio, ya que la sublevación militar fracasó en la mayor parte de España. El levantamiento militar “más, o tanto al menos, que una acción interna española forma parte de la estrategia internacional de las fuerzas nazis y fascistas que están preparando la Segunda Guerra Mundial”, resume este asturiano de memoria enciclopédica.

En esta línea, argumenta que este conflicto fraticida pudo evitarse reduciéndolo a un “fuerte conflicto político-social asumible y superable dentro del sistema democrático de la Segunda República”, y acusa al dictador Francisco Franco de no querer engrandecer España.

Este libro de tapas rojas -por supuesto- considera que la legislatura 2004-2008 ha sido una de las más crispadas y se remonta hasta la Guerra Civil para rastrear los orígenes de esta división. Precisamente, Carrillo sostiene que la crispación que vive España se debe a que aún se está intentando resolver problemas que otros países ya solventaron hace dos siglos o más.

Este analista traza también una línea de continuidad entre los ataques de la Iglesia y la derecha radical a las reformas republicanas y las críticas del PP y de la Conferencia Episcopal al actual Ejecutivo socialista. Asimismo, “aunque quizá no tanto como antes de las elecciones del 9-M”, hay una convergencia entre las posiciones eclesiásticas y las de Génova 13 “en muchas cuestiones que están sobre el tapete, como sobre el aborto”.

Todas estas circunstancias provocan que “[Manuel] Fraga se ha convertido en la izquierda del PP, porque es un hombre con una experiencia política mayor. Los aznar y los  rajoy no tuvieron nada que ver con esa Transición democrática, y son más agresivos”, lamenta.

Bandos opuestos

En cualquier caso, el líder comunista ha afirmado que no hubiera habido fusilamientos si el bando republicano hubiera ganado la contienda, “como tampoco fusilamos a [José] Sanjurjo en 1932″.

Pese a ello, el ex diputado comprende “perfectamente que haya muchos españoles hartos” de verle asomar aún en la escena política. “Pero creo que eso no durará ya mucho. Y tendrán que buscar otros blancos de su indignación, de sus enemistades políticas. Y estoy seguro de que los habrá”, ha sentenciado, mientras humeaba en el cenicero la colilla de su quinto cigarrillo en hora y media.

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Written by Íñigo

29/10/2008 a 18:17

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