Íñigo Urquía

Periodista

El Parlamento es (casi) divertido

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“¿Piensa interrogar la Guardia Civil a más jóvenes como supuestos miembros del harrypotiano Ejército del Fénix?”. Esta pregunta, formulada por el diputado convergente Joan Puig en 2004, también es política. Gilbert Keith Chesterton señaló que los dirigentes, “cuando temen a los periodistas, se van volviendo más y más aburridos, hasta que terminan siendo demasiado aburridos hasta para los periódicos”. Sin entrar en si la culpa es de la prensa o de los ministros, diputados y senadores, esta afirmación no es absoluta: la política también puede arrancar carcajadas.

Del “manda huevos” de Federico Trillo (PP) al “coñazo” pronunciado por el líder de su partido, Mariano Rajoy, la lista de damnificados por los micrófonos traidores es amplísima, e incluye a miembros de todos los partidos. En otras ocasiones, el motivo de alborozo puede ser que el popular Vicente Martínez Pujalte se haya afeitado el bigote o hasta vocablos en desuso, como cuando José Bono (PSOE) quería “insacular” para un sorteo.

No obstante, a menos de dos semanas de que termine este periodo de sesiones, hay que romper una lanza por el humor político más fino, por aquel que se enmarca en el mismo procedimiento legislativo. Porque la política con mayúsculas también dibuja sonrisas.

Desde 1994, la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) premía cada año las preguntas más divertidas formuladas por nuestros gobernantes, y algunas de ellas son desternillantes.

Operadoras y trenes

La diputada María Concepció Tarruella (CiU) realizó ‘la pregunta del millón’ en 2008, al interesarse por los teléfonos de atención al cliente. “¿Por qué (…), después de oír una serie de mensajes de entrada, interminables instrucciones (…) y músicas celestiales, se pone una señorita que no tiene ni idea (…) y te remite a otro número… donde tampoco saben nada del tema hasta que si uno ¡al fin! tiene la fortuna de dar con un teleoperador que sí sabe de que va la consulta, siempre se corta la comunicación cuando se está a punto de conocer la solución al problema, y no hay forma de volver a comunicarse con el interlocutor anterior para no tener que repetir la misma historia?”, cuestionaba con pesadumbre.

La filantropía también había otorgado el galardón a Heliodoro Gallego en 1998, aunque en esta ocasión la preocupación tenía que ver con los trenes. Este senador socialista mostró en la Cámara Alta su honda inquietud por “las tazas de los retretes que se atascan y bloquean provocando situaciones de difícil situación para los viajeros que no pueden utilizar la continencia en su conducta fisiológica”, antes de reclamar medidas a RENFE.

Asimismo, los parlamentarios españoles han usado su desparpajo para interesarse por la flora y la fauna patria. El miembro de la Cámara Baja Carlos Mantilla Rodríguez (PP) triunfó en la competición de 1997 al llamar la atención sobre la situación de un pez. “¿Tiene prevista alguna medida el Gobierno para que el bacalao capturado por la flota española no se sienta discriminado con el de otros países?”, demandó. De igual modo, la diputada socialista María Teresa del Carmen Camacho quiso saber los motivos “por los que la castaña recibe un tratamiento marginal dentro de la producción de frutos secos” (2003) y el aforado popular Teófilo de Luis inquirió sobre el valor que concedía el Ejecutivo “al conejo de monte como pieza fundamental de la dieta del lince ibérico” (2002).

Ideas, palabras, ideas

No obstante, otras veces las cuestiones rezuman ideología por todos sus costados, como cuando Francisco Rodríguez (BNG) se interesó por “los resortes” a emplear “para que los civiles se levanten obligatoriamente cuando escuchen el himno de España”. El dardo de este diputado del Grupo Mixto quedó finalista en 2006, un año antes de que el senador popular Pío García Escudero ganara el concurso, al lacerar al Ejecutivo con esta interrogación por escrito: “¿Qué reflexiones personales le han llevado a concluir que el Gobierno de España debe ser llamado Gobierno de España?”.

En este campo de batalla, Joan Puigcercós (ERC) rizó el rizo al mezclar el programa televisivo Operación Triunfo con el PP: “¿Cree el Gobierno que la película A las mujeres les gusta la legión representa los valores” del partido de Génova 13? Los cronistas parlamentarios valoraron su ataque encubierto como la mejor pregunta de 2002.

La redacción de algunas dudas, en cambio, adquieren matices cómicos, como le sucedió a Josep Maldonado (CiU) en 2005, al enviar al Congreso un texto que interrogaba sobre si el Consejo Superior de Deportes pensaba “intermediar ante la Federación Española de Natación para que las aguas vuelvan a su cauce”.

Sin lugar a dudas, una de las más jocosas fue la que otorgó el galardón de 2006 a Joan Tardá. La Dirección General de Política Interior había patrocinado un anuncio en catalán que también se traducía al lenguaje de signos, aunque éste tomaba otro significado si se interpretaba el mensaje en el código simbólico de esta autonomía. “¿Tiene presente esta institución que se entiende ‘Si no tienes vino puedes ir, de verdad, a tomar venganza a tu Ayuntamiento’?”, se interesó el diputado de ERC.

Pere Macias (CiU), otro catalán, hizo que las bancadas parlamentarias recordaran a Marx (Groucho, claro) con su “parte contratante”. “¿Considera el Gobierno que el mercado de vivienda en alquiler responde adecuadamente a los intereses de los arrendadores y de los arrendatarios protegiendo a su caso a los arrendatarios frente a los arrendadores, cuando estos abusan de los primeros en el llamado mobbing inmobiliario, o protegiendo en otro caso a los arrendadores frente a los arrendatarios que incurren en impago, sin perjuicio de que dichos arrendatarios cuando se hallen en situación de vulnerabilidad social en cuyo caso no debe perjudicarse al arrendador, lo cual contribuye aún más a perjudicar la institución del alquiler y por tanto a los arrendadores y a los arrendatarios?”, lanzó al auditorio, una cuestión que rozaba el trabalenguas y que garantizó al por aquel entonces senador el reconocimiento en la gala de diciembre de 2007.

Militares y sotanas

El Éjercito se ha mentado varias veces en algunas de estas perlas, como cuando se cuestionó si se informaba “a los jóvenes aspirantes que pueden acabar de camareros al servicio de altos mandos militares” (Carlos Aymerich, BNG, 2002) o cuando se trató de averiguar “el volumen anual de orina” que donaba este estamento a un laboratorio (Pedro Antonio Ríos Martínez, IU, 1997). El uniforme de otro cuerpo castrense, la Guardia Civil, también ha acaparado titulares. Arsenio Fernández de Mesa (PP) quiso saber en 1994 “el tiempo transcurrido desde la última renovación de las prendas de vestuario” del Instituto Armado, mientras que el también popular Ignacio Gil Lázaro solicitó en 2004 los detalles por los que esta Dirección General “mantiene el anorak o chaquetón de invierno como prenda en período estival”. Sólo un año después, este mismo aforado dejó boquiabierto al hemiciclo al pedir explicaciones sobre el significado de una declaración del mandamás de este cuerpo en la que afirmaba que “él es el jefe y el padre de todos los guardias civiles”.

El estamento religioso tampoco queda a salvo de esta hilaridad. Gaspar Llamazares (IU, 2008) cuestionaba con sorna si el Ejecutivo iba a “respaldar alguna campaña de seguridad vial basada en la supuesta conducción segura que ampara San Cristobal según la tradición de la Iglesia católica”. El también miembro de este partido, Willy Meyer, señalaba en 1997 que el capellán de la cárcel de Soto del Real suspendía los encuentros vis a vis de los internos alegando que era “el día de la Virgen” y había misa.

En menor medida, los diputados y senadores también han fijado sus ojos en la caja catódica. Por ejemplo, Mercedes Gallizo (PSOE) superó a sus competidores en 2003 al pedir las razones “de la sorprendente habilidad de los directivos de Radio Nacional a la hora de elegir a sus tertulianos y opinadores para que, siendo la opinión del pueblo español en más de un 90% contraria a la guerra con Irak, la de los tertulianos y opinadores contratados por RTVE y RNE sea en un 90% favorable a la misma”. Incluso Muchachada Nui ha salido ha relucir en la Cámara Baja (Macarena Montesinos, PP, 2007).

Ante estas muestras de ingenio, sólo queda parafrasear a Ángel Martínez Sanjuan.  “¿Considera el Gobierno que las respuestas que da a las preguntas (…) son ajustadas a lo que se pregunta?”, planteaba el diputado socialista en 1999. Pese a todo, la diversión política rara vez llega al regocijo general, como sucedió en el Parlamento andaluz hace ya 15 años.

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Despieces:

PENDIENTES DEL BALÓN

El fútbol ha provocado, provoca y provocará momentos distendidos en las Cámaras legislativas de España. Aunque el fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid en plena crisis ha irritado a muchos parlamentarios, el balompié tiene mucho tirón entre los aforados.

Y es que no sólo se vive con intensidad la pasión por La Roja. De hecho, varios diputados del PNV -entre ellos Josu Erkoreka y un Pedro Azpiazu enfundado en la zamarra del Athletic de Bilbao- no dudaron en encaramarse a los leones de la Carrera de San Jerónimo antes de la final de Copa de este año.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), tampoco oculta su simpatía por el F.C. Barcelona y hasta su predecesor, José María Aznar (PP), se ha ofrecido al madridismo.

GRUPOS EXTRAÑOS

Partido Pirata, Grupo Político Honradez Absoluta Española, Partido del Karma Democrático y Partido de la Paz. Ninguna de estas formaciones tiene representación parlamentaria en España, pero todas existen. Del mismo modo, también hay un Partido Cannabis por la Legalización y Normalización, un Partido del Mutuo Apoyo Romántico, otro Realista y hasta uno Naranja. Ciudadanos Agobiados y Cabreados, Trabajadores y Trabajadoras Públicas de Cataluña Rebotados, Iniciativa Social de Mayores y Jubilados de Pinto y Alternativa Motor y Deportes tampoco son nombres irreales. Incluso uno de estos grupos se llama La Sandía con Tres Avances. ¿Alguien da más?

ALCALDE PRIMATE

“Plátanos gratis” para los escolares, resonó en Inglaterra. La promesa se clavó en el corazón de los habitantes de Hartlepool, que votaron en masa a la mascota del equipo local de fútbol como primer edil. H’Angus the Monkey (el mono) conseguía así el báculo municipal en 2001.

Cuando el hombre que se ocultaba bajo el disfraz de mico tomó posesión, sus palabras resonaron el el consistorio: “Me llamo Stuart Drummond y soy el alcalde. No el mono”. Drummond fue reelegido en los comicios de 2005, doblando los sufragios que había conseguido cuatro años antes.

DESCONFIANZA Y TEDIO

La política aburre a España. El hartazgo crece y la nómina de desafectos se hace más larga. Un 10% de los españoles señalaba a los partidos y la clase dirigente como el principal problema del país, en el barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociales) de mayo. Los datos que arrojaba el sondeo de abril eran aún más crudos: más de la mitad de la población no habla nunca de política con sus amigos y familiares, o sólo lo hace raramente. La desconfianza y la indiferencia dominan la relación que los ciudadanos tienen con el poder público.

De hecho, los españoles se encuentran entre los europeos con menos interés por la política, tal y como han subrayado la Encuesta Social Europea (ESE) y el estudio Ciudadanos, asociaciones y participación en España, coordinado por los politólogos Mariano Torcal, Joan Font y José Ramón Montero. En definitiva, el gobierno de la Nación nos hastía.

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Written by Íñigo

19/06/2009 a 10:00

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